El Camino Primitivo

El Camino Primitivo también llamado Camino Original, es la ruta más antigua del Camino de Santiago. Fue la ruta seguida por el Rey Alfonso II el Casto en el siglo IX, desde la ciudad de Oviedo hasta Santiago de Compostela. La primera etapa del Camino Primitivo se hace a través de las montañas y es una de las rutas más desafiantes, pero el paisaje hará que el esfuerzo merezca la pena. Ponte en contacto con nuestro equipo para obtener más información sobre el Camino Primitivo.

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El viaje comienza en Oviedo y discurre por las montañas de Cantabria. Ofrece vistas excepcionales de los Picos de Europa, así como de los maravillosos pueblos de Asturias y Galicia. Como dato histórico, cabe mencionar esta ruta fue tradicionalmente seguida por peregrinos procedentes del norte de España y Europa.

La ciudad de Lugo es uno de los puntos más destacados de esta ruta. La Muralla Romana rodea el casco histórico de la ciudad y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Desde aquí, el Camino Primitivo continúa hacia Santiago atravesando caminos y espectaculares tierras de cultivo. Finalmente, en la animada ciudad de Mellid se unirán el Camino Primitivo y el Camino Francés. ¡No olvides probar el plato más típico de Galicia: el pulpo!

Para obtener tu Compostela necesitarás caminar un mínimo de 100 km hacia Santiago (te sugerimos que comiences tu etapa en Lugo) o si vas en bici, deberás recorrer un mínimo de 200 km (te recomendamos que empieces en Grandas de Salime)

El rey Alfonso II el Casto, desempeñó un papel importante cuando reconoció que los restos que se descubrieron en Compostela pertenecían efectivamente al apóstol Santiago. También construyó la primera basílica que sería sustituida posteriormente la actual Catedral de Santiago y además acudió al lugar a venerar la tumba promovió el culto a Santiago, así surgió el Camino).

El Camino Primitivo fue probablemente una ruta segura y bien transitada hasta que el Camino Francés consolidó su posición como la ruta principal del Camino a finales del siglo X. No obstante, la ruta de Oviedo a Santiago siguió siendo una alternativa popular, debido en particular al valor espiritual de la magnífica colección de reliquias en la catedral de San Salvador de Oviedo y la basílica de Lugo con su exposición permanente del Santísimo Sacramento.

Los numerosos hospitales que se encuentran por el camino son testigos de la importancia de esta ruta, especialmente los que se encuentran en lugares remotos en lo alto de las montañas. Su propósito era claro: ayudar al peregrino, quien, en ocasiones se vio obligado a cruzar tramos duros. Y aunque fueran de asombrosa belleza, representó un arduo desafío durante gran parte del año, con tormentas de nieve, vientos fuertes y caminos un poco traicioneros.