El Camino en un día lluvioso

El Camino en un día lluvioso, Elizabeth nos cuenta cómo encontró la belleza del Camino escondida en algo inesperado: la lluvia…

El Camino de Santiago es una experiencia única y especial en diferentes formas para cada peregrino, sin embargo, a pesar de lo mucho que hayamos planeado el viaje con anticipación y de la preparación previa que hayamos tenido siempre hay algo que estará fuera de nuestro control: el clima.

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Y es que de acuerdo con los gallegos el clima en Galicia es siempre impredecible sin importar la temporada del año así que puedes esperar al menos un día lluvioso en tu viaje incluso en el mes más caluroso del verano.

Este fue el caso en nuestro viaje al Camino Portugués, donde el día de nuestra caminata desde Caldas de Reis a Padrón nos topamos con una inclemente lluvia que no paro en ningún momento del día sin embargo esto no detuvo nuestro día.

Es muy importante revisar el pronóstico del clima todos los días ya que dos semanas antes de nuestro viaje el pronóstico indicaba que estaría soleado toda la semana, y para nuestra sorpresa, una semana antes de iniciar el Camino, descubrimos que llovería uno de esos días.

Siendo sincera yo no iba preparada para la lluvia, así que tan pronto llegamos a Caldas de Reis corrí a las tiendas más cercanas para comprar un impermeable que me ayudara a cubrirme de la lluvia tanto como fuera posible.

Y entonces el día llegó, yo aún mantenía las esperanzas de que solo se tratara de una ligera lluvia o que solo fueran algunas horas de lluvia durante el día, pero no fue así, la lluvia inicio desde las primeras horas de la mañana y solo se detuvo un poco alrededor de las 6 de la tarde ya que estábamos en nuestro hotel en Padrón.

Yo no estaba muy segura de que tanto me gustaba la idea de caminar bajo la lluvia, ya que, aunque llevaba botas resistentes al agua y el impermeable que compre el día anterior, al final sabía que terminaría mojada. Y así fue tan solo 20 minutos después de que iniciamos el día, sin embargo, y contrario a lo que esperaba, la lluvia no me desanimó en absoluto, al contrario, me resulto bastante emocionante así que con el impermeable puesto y ya en marcha continué con la caminata de ese día.

He de decir que no fue un día fácil para mí ya que yo uso lentes y con la lluvia me resultaba más complicado ver el camino con ellos que sin ellos, así que tuve que quitármelos, lo cual no fue tan malo a pesar de todo. Algo que hizo la caminata menos sencilla fue que con la lluvia, gran parte del Camino estaba lleno de lodo por lo que era muy importante cuidar mucho de donde pisaba para no resbalarme. 

“Los paisajes del camino sin duda eran mucho más bellos con el caer de la lluvia; el verde del pasto era más brillante y las hojas de los árboles en pleno otoño mostraban vibrantes colores naranjas y rojizos.”

Para mi sorpresa, a pesar de la lluvia y el viento, no pase nada de frío, pues el hecho de ir caminando me mantenía con una temperatura agradable lo cual fue de gran ayuda para poder disfrutar de la lluvia.

Personalmente, decidí no detenerme en alguna cafetería durante el día, ya que tenía miedo de que después de disfrutar de la comodidad de un restaurante y del calor de un café o una sopa ya no quisiera caminar, así que seguí adelante hasta llegar a Padrón, únicamente comiendo la fruta y snacks que llevaba en mi mochila y sin duda fue lo mejor que pude hacer.

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En algunos momentos la lluvia aligeraba un poco por lo que podía usar mis lentes sin ningún problema, y esto me ayudó por supuesto, a admirar mejor los paisajes del camino que sin duda eran mucho más bellos con el caer de la lluvia; el verde del pasto era más brillante y las hojas de los árboles en pleno otoño mostraban vibrantes colores naranjas y rojizos.

A pesar de que este viaje lo realicé con tres compañeros, este día en especial lo caminé mayormente sola, ya que cada uno caminaba a diferentes ritmos y el hecho de que estuviera lloviendo y yo mantuviera un constante cuidado de donde pisaba, no me ayudó mucho a mantener una conversación con ellos, sin embargo algo que debo decir, es que al ir caminando sola por varios kilómetros concentrada únicamente en el Camino pude disfrutar mucho más del caminar, el sonido de la lluvia, el aroma a tierra mojada y de mis pensamientos, fácilmente podría decir que ha sido una de las mejores charlas que he tenido conmigo misma en mucho tiempo.

A lo largo de la caminata, me encontré con muchos otros peregrinos de diferentes edades incluso con una pareja que viajaba con su bebé en la carriola, lo cual me dejó muy claro que cuando te has propuesto vivir esta experiencia, independientemente de la motivación que tengas, no importará la distancia que vas a recorrer durante el día, el terreno que te espera y mucho menos el clima, es claro que todos esperamos que todos los días sean soleados y agradables, sin embargo, cosas impredecibles suceden y siempre podemos obtener algo bueno de ello.

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