Historia del Camino

La Peregrinación

El Camino de Santiago se ha convertido en una de las peregrinaciones más famosas del mundo, cada año miles de personas de todo el mundo se embarcan en esta aventura, pero, ¿dónde comenzó todo?

SANTIAGO APÓSTOL

Misterio, mitos, leyendas… todo forma parte de la historia del Camino.

La historia oficial de esta peregrinación cuenta que, el cuerpo de Santiago Apóstol, hijo de Zebedeo y hermano de Juan Evangelista, fue descubierto por un pastor llamado Pelayo en un campo de Galicia durante el reinado del rey Alfonso II, en el siglo IX.

Santiago murió unos 800 años antes y, según la leyenda, fue transportado a Galicia (concretamente a la ciudad de Iria Flavia, hoy Padrón, en el Camino Portugués) por dos discípulos en un bote dirigido por ángeles. De alguna manera, su cuerpo fue enterrado en un campo no muy lejos de allí; donde se descubriría unos siglos más tarde.

Informado sobre este importante descubrimiento, el rey Alfonso II construyó una pequeña capilla en este lugar sagrado y más tarde encargaría construir un templo más grande para atraer a peregrinos de todo el mundo, compitiendo con otros importantes centros religiosos de peregrinación como Jerusalén y Roma. En esta época, los edificios religiosos de toda Europa estaban atareados en construir templos con las mejores reliquias para así atraer a peregrinos, consiguiendo así que Santiago de Compostela sea uno de los destinos de peregrinación más importantes del mundo.

El descubrimiento y el desarrollo de la ruta de peregrinación también fue importante desde un punto de vista político, dado que provocó una gran afluencia de cristianos fieles que viajaban por el norte de Iberia, estableciéndose en el Camino y creando fuertes vínculos culturales con el resto de la población europea, se volvió una herramienta muy poderosa para mantener alejados a los Moros.

Sin embargo, también hay una “prehistoria” interesante del Camino, ya que parece ser que el Camino podría haber atraído a peregrinos antes del siglo VIII, concretamente la ruta de la Vía Láctea hasta Fisterra (Finis Terrae). Esta ruta continúa siendo muy popular hoy en día. Se creía que en Fisterra el mundo se acababa, un lugar mágico donde los vivos podían acercarse al mundo de los difuntos, “el otro mundo”.

 

LAS RUTAS A SANTIAGO

Con la construcción de la catedral en 1078 dio comienzo a su vez una nueva era para la peregrinación hacia Santiago. En aquel momento, las rutas más seguras eran el Camino del Norte y el Camino Primitivo, se cree que además, el Camino Primitivo fue la ruta que siguió el Rey Alfonso II en su peregrinación a Santiago y la ruta más antigua del Camino.

El Camino Francés se desarrollaría más tarde por los reyes Sancho el Grande y Alfonso VI en los territorios de Navarra y León; poco después de haber sido recuperados de la influencia árabe. Se construyeron monasterios, hospitales de peregrinos, puentes y otras infraestructuras importantes para proteger a los peregrinos en su camino a Santiago. Los reyes cristianos también ofrecieron ciertos privilegios para alentar a la población a establecerse a lo largo de las rutas, y muchos pueblos y ciudades se desarrollaron y se convirtieron en prósperas comunidades.

Para cuando Aymeric Picaud escribió el Códice Calixtino en el siglo XII, miles de peregrinos ya se dirigían a Santiago por del Camino Francés. El Códice Calixtino fue la primera guía reconocida del Camino y muestra la importancia de la ruta en esos días, a pesar de los peligros que esto llevaba en la Europa medieval…

Muchos comenzarían su peregrinación desde sus propias casas y así es como se desarrolló una red de rutas del Camino en toda Europa. La mayoría de los peregrinos se detendrían en los diferentes centros de peregrinación importantes para visitar a otros santos y obtener algunas reliquias.

POR FÉ… O POR DINERO

Los siglos XII y XIII marcaron el apogeo de la peregrinación a Santiago con 250,000 peregrinos que viajaban cada año, movidos por su fe pero también por muchas otras razones: algunos querían asegurar la salvación o pagar una penitencia. También fueron movidos por dinero, emprendiendo un viaje “traicionero” en nombre de los ciudadanos más ricos; o incluso para cumplir una penitencia. Otra buena razón para peregrinar era la promesa de salvación: el papa Calixto II declaró Año Santo Jacobeo, todos los años en el que el 25 de julio (Día de Santiago) cayera en domingo.

A partir del siglo XIV y debido a diversas circunstancias, como las guerras religiosas y la Reforma, el interés por la peregrinación disminuyó en general en toda Europa, incluido el Camino de Santiago. Si bien los peregrinos continuaron viajando a Santiago, el número de peregrinación fue disminuyendo en comparación con la época medieval.

EL CAMINO HOY EN DÍA
Desde la década de los 90, el Camino de Santiago ha experimentado un resurgimiento fantástico debido a los esfuerzos de promoción turística, pero también el trabajo de los amantes del Camino, como el Padre Elias Valiña, párroco de O Cebreiro, que trabajó incansablemente en la década de los 80 para marcar la ruta y lograr un nueva ruta de intercambio cultural, de comunicación y comprensión entre los ciudadanos. Sin duda, Elias estaría muy orgulloso del Camino hoy y de su moderno día de apogeo.

Para hacerte una idea, 1,245 peregrinos llegaron a Santiago en 1985 y más de 100,000 en 1993, el año en que la ruta fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Para el Año Santo 2010, estos números llegaron a 270,000 y más de 327,000 obtuvieron su Compostela solo en 2018.

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